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LOS CHICOS ESTÁN BIEN (2010)

2 Mar

Hoy es miércoles, el día en el que le robo una entrada a Migue de CalCuadrado.es y hoy toca la película cuatro veces nomida al Oscar, “Los Chicos están bien”

Título original: The kids are all rightPaís: USA / Año: 2010 / Duración: 109 min. / Género: Comedia dramática / Dirección: Lisa Cholodenko / Interpretación: Julianne Moore (Jules), Annette Bening (Nic), Mark Ruffalo (Paul), Mia Wasikowska (Joni), Josh Hutcherson (Laser), Yaya DaCosta (Tanya) / Guion: Lisa Cholodenko y Stuart Blumberg / Producción: Gary Gilbert, Jeffrey Levy-Hinte, Celine Rattray, Jordan Horowitz, Daniela Taplin Lundberg y Phillipe Hellmann / Música: Carter Burwell / Fotografía: Igor Jadue-Lillo / Montaje: Jeffrey M. Werner / Diseño de producción: Julie Berghoff / Vestuario: Mary Claire Hannan. Distribuidoras: Emon y Vértigo Films / Estreno en España: 25 Febrero 2011 / No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis: Dos hermanos buscan al hombre que donó el esperma para que sus madres lesbianas pudieran tenerlos. Pero cuando le encuentran, lo único que consiguen es que se rompa el equilibrio de su familia.

Crítica

Joni (Mia Wasikowska), de dieciocho años,  y Laser (Josh Hutcherson), de quince, viven con sus madres: Jules (Julianne Moore) y Nic (Annette Bening); pareja lesbiana que contrataron los servicios de un centro clínico de donación de esperma para poder quedarse embarazadas. Una parió a Joni y la otra a Laser. O sea, son hermanos de distinta madre, pero del mismo padre. Y ahí radica el plot o el centro desde el cual se organiza toda la historia que desde Los chicos están bien se nos narra. Cuando Joni cumple los dieciocho años y ya está emancipada a ojos de la ley para solicitar datos sobre el anónimo progenitor que donó el esperma que hizo posible las dos fecundaciones, aparece la figura de Paul (Mark Ruffalo) o el desconocido  procreador que con treinta y ocho años descubre que es padre de dos adolescentes  a raíz de sus donaciones efectuadas cuando era joven.

No descubrimos nada nuevo porque Los chicos están bien es una película que ha estado vendiendo su argumento como principal y singular arma marketiniana a bombo y platillo, y esa sinopsis se pone en bandeja del espectador antes de los primeros diez minutos. ¿La comedia sensación de la temporada? ¿El drama costumbrista indie del año? Digamos que el sexto largometraje de Lisa Cholodenko roza la comedia de enredos así como la unta de barniz melodramático sin sobrepasarse en su formulación.

Un reparto compacto y unas interpretaciones en su justa medida resultan ser el mayor atractivo de la propuesta. Cholodenko no pretende continuar el movimiento New queer cinema, su película es blanca, sin acidez: una notable recreación de personajes y de la arcaica búsqueda de la formación de la familia perfecta teniendo al asunto de la normalización de la pareja homosexual como mayor gancho efectista.

Cuando en 1992 Jonathan Demme realizó Philadelphia, la periodista B. Rudy Rick ya había acuñado como New queer cinema al carácter beligerante de un cine que huía del tratamiento homosexual suavizado y edulcorado. En pleno 2011, Cholodenko logra borrar cualquier atisbo de ese movimiento donde surgieron estimulantes propuestas verdaderamente indies como Poison (Todd Haynes, 1991) o Go fish (Rose Troche, 1994), siguiendo las propuestas de directores como Gus Van Sant o Derek Jarman y termina por encauzar, vía mainstream, todo el poco residuo activista o crítico que sobre el tema podían tener películas como Boys don’t cry (Kimberly Peirce, 1999) una década antes.

En plena era Obama y fuera del neoconservadurismo de Reagan o Bush padre y Bush hijo, el buen rollito se asienta en Hollywood y la Modern Family por fin acepta la familia homosexual. No es que ya se esté en igualdad de condiciones, pero Cholodenko se la juega con una suave comedia normalizadora, sin optar por cinismos o mala uva latente y sale ganando con reconocimiento y galardones varios.

Ciñéndonos a lo que Los chicos están bien resulta ser y no a lo que podría haber sido, es hasta complicado decidir que actor o actriz está mejor en tal propuesta; y aunque se intenta alcanzar el éxito de comedias de última hornada como las de Alexander Payne (Election o Entre copas, por ejemplo), el filón baja en el ranking de dosis de melancolía y negritud interior, y no se logra un ritmo ascendente sino más bien dilatado en el tiempo y en el espacio.

No es que las convenciones heterosexuales se traguen al cine independiente sobre la homosexualidad, sino que la comedia norteamericana “indie” y “adulta” del 2010-2011 promociona imágenes suaves y arquetipos pasados. Annette Benning está estupenda realizando un papel de lesbiana, pero con ínfulas de padre de familia (en masculino), y Julianne Moore le sigue a la zaga pero haciendo de frágil y sufrida madre (lesbiana). Siguen estando los roles de siempre aunque disfrazados. Y a fin de cuentas, los distinguidos diálogos hacen de Los chicos están bien una más que posible candidata a ser dramatizada en teatro. Y eso habla de sus bondades así como oculta sus  imperceptibles defectos.

Nota: 6/10

 

Aunque Migue no valora demasiado la película, yo os pongo igual un link para que la podáis ver on-line por si os habéis olvidado las llaves en el trabajo y no podéis salir de casa: Cinetube.

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