Tag Archives: peliculasyonkis.com

Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010)

23 Feb

Un miércoles más os traigo una entrada de mi amigo Migue en CalCuadrado.es

Título original: Black swan / País: USA / Año: 2010 / Duración: 110 min. / Género: Drama, thriller psicológico / Dirección: Darren Aronofsky / Interpretación: Natalie Portman (Nina), Vincent Cassel (Thomas Leroy), Mila Kunis (Lily), Barbara Hershey (Erica), Winona Ryder (Beth) / Guion: Mark Heyman, Andrés Heinz y John McLaughlin; basado en un argumento de Andrés Heinz / Producción: Mike Medavoy, Arnold W. Messer, Brian Oliver y Scott Franklin / Música: Clint Mansell / Fotografía: Matthew Libatique / Montaje: Andrew Weisblum / Diseño de producción: Thérèse DePrez / Vestuario: Amy Westcott. Distribuidora: Hispano Foxfilm / Estreno en España: 18 Febrero 2011. No recomendada para menores de 12 años.

Sinopsis: Nina vive junto a su madre en Nueva York por y para la danza. Su gran oportunidad llega cuando logra el papel principal en la nueva representación de El lago de los cisnes. El director le dice que es perfecta para representar al Cisne Blanco pero que deberá trabajar mucho para representar la parte del Cisne Negro, ya que se está planteando la incorporación en el papel a Lily, auténtica personificación del Cisne Negro. Nina sufrirá repentinamente la voracidad de su lado oscuro y su despertar sexual en aras de no dejar que Lily le robe el papel de su vida.

Crítica

A la hora de entablar resonancias cinematográficas con Cisne negro, el último filme de Darren Aronofsky, se ha establecido la opinión mayoritaria, compartida entre la crítica, de que una de sus mayores influencias es ese ejercicio de psicología visual realizado en 1965 por Roman Polanski: Repulsión. El segundo largo del director francés de origen polaco estaba ambientado en el entonces efervescente movimiento cultural londinense denominado Swinging, aunque gran parte de su metraje transitaba entre cuatro paredes y con la alienada mente de Carol (una bella, frágil y emocionalmente desajustada interpretación de Catherine Deneuve) creando grietas interiores de pánico y desaprobación ante el deseo sexual latente social y con alto connotante masculino. Por aquella época, exactamente un año después, Antonioni filmaba en la capital mundial de la cultura y la moda, Blow-Up, una críptica y fascinante visión del Swinging London donde los exteriores acumulaban un fondo perturbador de choque con el interior agitado y entusiástico de las nuevas generaciones de artistas. Interior. Mentalidad creadora. Exterior. Crisis emocional borboteando. Cultura, moda y artes en la gran ciudad. Todo conjugado.

Digamos que la resonancia con Repulsión en la película del director de Pi: Fe en el caos, nacido en Brooklyn pero descendiente como Polanski de judios polacos, es evidente, así como podríamos aventurarnos a decir que cierta angustia, inquietud y curiosidad por querer conocer más por parte del espectador se asemejaría al punto de vista repleto de fascinante desasosiego de Blow-Up. Digamos que la historia de Nina (un registro angustiosamente endeble y en estado insano por parte de  Natalie Portman), una bailarina de una compañía de ballet de la ciudad de Nueva York cuya vida, como la de todos los de su profesión, está completamente absorbida por la danza, compartiendo rutina hogareña con su madre Erica, una bailarina ya retirada que apoya con febril rectitud y entusiasmo la ambición profesional de su hija; abre otra resonancia hacia películas como ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962) o Carrie (Brian De Palma, 1976), donde las relaciones familiares  (sean fraternales o paternales)  acumulan tanto amor como desprecio, tantos sueños rotos y envidias como esperanzas depositadas hacia el éxito.

Tanta represión conjugada con ilusionarse a conocer, experimentar y al fin y al cabo iniciarse en el despertar sexual hace que cuando el director artístico Thomas LeRoy (un riguroso registro que le viene al dedo al actor parisino Vincent Cassel) decide sustituir a la bailarina principal (una notable Winona Ryder haciendo prácticamente de sí misma: de estrella de la danza perdiendo su fulgor pasado) en la nueva producción de la temporada, “El lago de los cisnes”, Nina es su primera elección. Pero Nina tiene competencia: una nueva bailarina, Lily (tremendamente adictiva Mila Kunis), que también ha impresionado gratamente a LeRoy; la conspiración paranoica se desata: “El lago de los cisnes” requiere una bailarina que pueda interpretar tanto al Cisne Blanco, con inocencia y elegancia, como al Cisne Negro, que representa la astucia y la sensualidad. Nina se adecua perfectamente al papel del Cisne Blanco, pero Lily es la absoluta personificación del Cisne Negro. Mientras la rivalidad entre las dos jóvenes bailarinas va transformándose en algo más que una encrespada relación, Nina empieza a conectar con su lado más oscuro, con una temeridad tal que amenaza destruirla.

Entre cuatro paredes (el interior de su apartamento compartido con su severa madre, así como el interior del backstage del  auditorio o las instalaciones del estudio de ensayo) Nina se obsesiona tanto por la efervescencia del gran estreno y su gran oportunidad de alcanzar su logro artístico como de explorar a deshora su viaje iniciático de independencia, madurez personal y despertar sexual. La ocularización apenas se despega de Nina y el espectador se angustia ante los trastornos (¿reales o figurados?) de una mente que se agrieta por momentos y un cuerpo adiestrado para mutilarse en aras del éxito artístico en plena capital mundial de la moda, el ocio, la cultura y las artes: Nueva York.

Aronofsky, con dos de sus trabajos más reconocidos: Réquiem por un sueño y El luchador ya demostró valía para contemplar de cerca la autolesión y el deterioro físico (ese brazo granguenado por la sobredosis de heroína inyectada por vena o esa cuchilla cortando para configurar la mentira-show del wrestling) así como no tuvo reparos para seguir de cerca de esos personajes, pegándose a sus espaldas, literalmente, para acercar corazón y mente al espectador. Con Cisne negro vuelve a realizar una notable utilización diegética de steadicam al perseguir el cuerpo de Nina por los recovecos interiores de las habitaciones donde se mueve, acercando al que visualiza diversas filias y fobias, deseos sexuales y miedos con fondo oculto homicida.

Si Stanley Kubrick popularizó el uso de la steadicam para sugerir y mostrar con más ímpetu la paranoica demencia de Jack Torrance y los interiores que lo atormentaban en El resplandor (1980), Aronofsky se pega a sus personajes para jugar insanamente con la dicotomía realidad-alucinación y proyectar grietas mentales que inquietan y juegan dentro del género de terror psicológico. Cisne negro no está tan lejos de un hipotético remake de Las zapatillas rojas (Michaell Powell y Emeric Pressburger, 1948) si antes hubiese sido editada como novela gráfica ilustrada por David Mazzucchelli, coloreada por Richmond Lewis y con guión de Stephen King. Cisne negro se formula con índices de locura, lirismo, oscuridad, carnalidad y arte inquietantemente insano.

Nota: 8/10

Y como ya os dije la otra vez hay un millón de sitios en el que podréis ver la película si tenéis algún desorden psicológico de carácter social. Como por ejemplo, peliculasyonkis o esta búsqueda en Google.

Anuncios

Valor de ley (True Grit, 2010)

16 Feb

Extraordinaria entrada de Migue para CalCuadrado.es. En el enlace también conecta Valor de Ley con Winter’s bone, de la ¿próxima star? Jennifer Lawrence

Título original: True grit / País: USA / Año: 2010 / Duración: 108 min. / Género: Drama, western / Dirección: Joel Coen y Ethan Coen / Interpretación: Jeff Bridges (Rooster Cogburn), Matt Damon (LaBoeuf), Josh Brolin (Tom Chaney), Barry Pepper (Lucky Ned), Hailee Steinfeld (Mattie Ross) / Guion: Joel Coen y Ethan Coen; basado en la novela de Charles Portis / Producción: Scott Rudin, Ethan Coen y Joel Coen / Producción ejecutiva: Steven Spielberg, Robert Graf, David Ellison, Paul Schwake y Megan Ellison / Música: Carter Burwell / Fotografía: Roger Deakins / Montaje: Roderick Jaynes / Diseño de producción: Jess Gonchor / Vestuario: Mary Zophres / Distribuidora: Paramount Pictures Spain / Estreno en España: 11 Febrero 2011

Sinopsis: El padre de la niña de catorce años Mattie Ross es asesinado de un disparo a sangre fría por el cobarde Tom Chaney, y ahora ella está dispuesta a hacer justicia. Buscando la ayuda del jefe de policía Rooster Cogburn, un borracho de gatillo fácil, se marcha con él —a pesar de su oposición— para atrapar a Chaney. La sangre vertida de su padre le hace perseguir al criminal hasta el territorio indio y encontrarle antes de que el ranger llamado LaBoeuf le atrape y le lleve de vuelta a Texas por haber asesinado a otro hombre.

Crítica

Cuando en una de las cimas de la filmografía coeniana (El hombre que nunca estuvo allí, 2001) un platillo volante hace aparición en medio de una historia de cine negro, la sensación inicial no parece conllevar ninguna justificación lógica narrativa pero, más que una marcianada de los autores de Minneapolis, más adelante se llegará a comprender que el punto de vista que intentan depurar no está tan lejos de la incomprensión inicial que podría traer consigo un recién llegado a la Tierra desde un planeta exterior. Seguramente, por alcanzar un reflejo casi absoluto de  este particular estilo autoral, su infravalorado penúltimo estreno: Un tipo serio, resulta ser una de las mejores (sino la mejor) película de los Coen de la última década y una de las que más inputs coenianos lleva en su alma interior.

Actualmente, con el remake de Valor de ley, los hermanos Coen vuelven a realizar un trabajo meritorio para estar en la alfombra roja de galardones hollywoodienses, aunque en primera instancia parece que hayan perdido con esta adaptación de la novela de Charles Portis parte de ese  intransferible punto de vista particular: tan cínico y fascinantemente cotidiano a ratos y surrealista en otros, que el espectador puede hallarse desubicado en su inicio.

Si al coger de nuevo el resultado global de su penúltimo trabajo (Un tipo serio) observamos las bonanzas que aporta su punto de vista marcadamente masculino, al entroncar con la melancolía, la vulnerabilidad de la apetencia sexual, la perdida de valores y la búsqueda de respuestas en lo intangible y lo mágico que campan a sus anchas en gran parte de la novela contemporánea actual y en los mejores momentos cinematográficos de la última filmografía coeniana. Con Valor de ley el punto de vista muta hacia el absorbente relato de iniciación narrado por una mujer que en 1928 recuerda como muchos años antes, a sus catorce años, se armó de auténticocoraje, recogió el cadàver de su padre y buscó ayuda para adentrarse en los vericuetos de la venganza.

Por tanto, ya no estamos hablando de ausencia de moralidad y valores sino de afianzamiento en el valor del ojo por ojo bíblico y del descubrimiento de la verdad vital por el camino que nos dirige a la madurez y el territorio sombrío del ser humano adulto. Mattie Ross (Hailee Steinfeld -actriz que posee una edad más apropiada para el papel que la veinteañera Kim Darby en la adaptación de 1969 por parte de Henry Hathaway-) se aferra a la presencia del tuerto vejestorio beodo Rooster Cogburn (un Jeff Bridges más doloroso, patético y sombrío en su interpretación que la realizada por aquella que le dio a John Wayne su primer, único y tardío Oscar) y a la del ranger tejano La Boeuf (un Matt Damon cuyo personaje aún multiplica más las desavenencias dentro de ese trío inefable que el encarnado en el original film por Glen Campbell) para hallar al asesino  de su padre.

De este modo, con todas estos conflictos de intereses y carácteres en disputa pero bajo un mismo objetivo, los Coen amplifican, en comparación a la película crepuscular y nostálgica de un género tan americano como el western que rodó Hathaway a finales de los sesenta, la desubicación de los personajes, así como aumentan la sombra de sus pesadas existencias, su languidez y lo cubren todo con el velo de un relato menos clásico en la exposición y descripción (los Coen no dilatan tanto y eliden muchos momentos: prefieren la sugestión a la explicación) y terminan mostrando, no sólo la muerte definitiva de los cánones clásicos del género al que no homenajean, sino su tratamiento en aras de un alcance sensitivo más acorde, esta vez sí (después de visionar el metraje en su totalidad y macerar el film interiormente) hacia sus matices característicos de su universo como autores: lírica onírica, fábula sombría, y tragedia salpimentada con ingenio negruzco.

La película habla de la muerte, de como asumirla y como superarla. Comienza delante de un ataud y termina delante de una tumba. Una adolescente acepta esa defunción, ese fín, y se responsabiliza de alcanzar el  inicio de la fase siguiente. Al igual que los Coen se alejan de la nostalgia lumínica, diurna, naturalista e impresionista de la adaptación de Hathaway; aceptan la muerte de los cánones clásicos de la edad de oro del western; admiten el óbito y se adjudican la necesidad de virar todo de negro, de leyenda oscura y con ínfulas menos reales y tangibles. Como una narración iniciàtica donde los momentos de extrañeza, raros y chocantes propios de los Coen (aunque con un humor más abstracto: más post-humor y nada de carcajada) abren el misterio dentro de un género tan claro y rotundo como el que en teoría manejan y tratan.

Además, si dentro del tratamiento marciano del western, el punto de vista de muchacha de catorce años de Mattie Ross le otorga un matiz evocador y fascinantemente aventurero tanto exterior como interiormente, el territorio de descubrimiento hacia los recovecos adultos de la vida y la muerte aporta al espectador el input de las bondades del subgénero juvenil. El western ha muerto como género y hay películas que nos muestran su cadáver a través de los ojos de nuevas generaciones: de cineastas, intérpretes, novelistas o personajes jóvenes. En el Valor de ley de los Coen, incluso existe un epílogo apesadumbrado del final del Oeste salvaje como espectáculo circense a lo Buffalo Bill.

NOTA: Valor de ley —– 8/10

De vuelta a TheBadJuice, deciros que siempre os recomendaré ir al cine a verla, pero si por si acaso tenéis agorafobia o alergia al aceite de las palomitas, os dejo el enlace a películasyonkis.com y ellos ya os enlazarán a dónde corresponda.

A %d blogueros les gusta esto: