Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons, 1986) (3/3)

9 Feb

Post original de Migue en CalCuadrado.es

¿Los tiempos siguen cambiando?

Todo junto dibuja un presente caótico, en pleno proceso de cambio. Como una canción de Dylan, el pasado ejerce de elemento catalizador de acontecimientos que auguran un futuro dónde se vuelven a retomar los mismo éxitos y fracasos humanos y donde el presente es analizado como momento cumbre dónde la sociedad puede luchar por un cambio a mejor (o no), según elecciones. Es decir, parece ser que Moore si que es consciente de los errores contínuos en los que cae el ser humano. Watchmen es una obra que presiona al consciente colectivo dirigiéndose directamente al corazón de la memoria, para terminar hurgando en el miedo.

Una de las principales tesis que se barajan es que el ser humano sólo reacciona cuando ya es demasiado tarde, cuando el peligro está presente. El Apocalipsis, el exterminio humano, sólo parece ser real y creíble cuando se enciende la alerta roja (nadie creía que el 11-S pudiera ocurrir). Entonces aparecen los miedos los arrepentimientos y es cuando el héroe debe actuar a contrarreloj. Había sido abandonado y rechazado: el sentimiento de culpa de la sociedad que lo había apartado hace que surja espontáneamente un reflejo de supervivencia para ayudar a la comunidad. La historia vuelve a repetirse.

Un final tan precipitado como un caudal de fuego surcando los lomos de un volcán, donde no hay dilatación temporal, solo simultaneidad y perviven tramas que el lector no parece digerir, tan sólo maduran en el subconsciente después de acabar la lectura. Se juega con la conexión directa entre tramas y las que parecen que se añadan para despistar (Los relatos de la Fragata Negra) terminan conllevando a que el lector haga un esfuerzo mayor, que no se le dé nada masticado, para que termine hallando su propio sentido razonado. Nada es nuevo, pero se nos muestra con distinto enfoque.

Vidas cruzadas

No hay protagonista, el reparto coral hace que personajes que se crean importantes dentro de la trama vayan dejando paso a figuras de segundo y tercer plano que desde su anonimato parecen contener la misma notoriedad dentro del relato. La necesidad de narrar dentro de un espacio de tiempo múltiple hace que nazca desde una propia viñeta la condensación perfecta entre imagen y texto. La escena del presente dibujada y el bocadillo relatando un pasado (o viceversa). La metatextualidad, la interconexión y la simultaneidad son herramientas narrativas que han hecho de MooreGibbons autores a tener en cuenta, gracias a que han ayudado a indagar dentro de la propia narración clásica del cómic provocando su evolución.

En Watchmen se hace hincapié en la posibilidad de que la mente humana sea capaz de capturar una visión más amplia de la propia existencia. Ozymandias (Adrian Veidt), es un personaje clave; como un Capitán Nemo apartado de la sociedad pero manejándola desde su búnker: una multinacional de los mass media que hace brillar a la comunicación como herramienta que mueve el mundo, los sueños y la esperanza. La mentalidad este/oeste, el sacrifício, el objetivo kamikaze (matamos a unos cuantos por una buena causa) connota la eterna imposibilidad humana de alcanzar el bienestar supremo.

Ozymandias, tras los resquicios de los muros sociales, quiere alcanzar su Shangri-La personal y para ello opta por liquidar a quién se interponga por delante, contradiciéndose por ello en los propios principios que están promoviendo su causa: toda manifestación de vida merece respeto y por ello hay que salvaguardarla de cualquier peligro interior o exterior. Ello tendrá repercusiones sobre todo el entretejido social que se soporta.

¿Quién controló el límite creativo?

Rorschach, El Comediante, Espectro de Seda o Buho Nocturno se alzan como guardianes de un tiempo y un espacio que comprende una realidad alternativa donde vigilan a una sociedad que termina por odiarlos. Alan MooreDave Gibbons sobredimensionan su época y la hacen supurar, como al Smiley con mancha de sangre ponen en jaque los símbolos contemporáneos para hacer volatilizar la razón y los prejuicios morales y sociales de nuestra época. Han tejido una obra magna pero imperfecta en sumo grado. De ahí proviene el mayor acierto y, al mismo tiempo, el mayor defecto de Watchmen. Lo mejor es su capacidad de asumir riesgos. Lo peor: su complejidad y su nube de acumulación de elementos provoca en el lector el mismo tipo de fatiga que podría sufrir el Dr. Manhattan, la indiferencia. Aún así, la obra madura en el subconsciente y siempre añade novedad de fondo y descubrimiento en sus formas a medida que suman las relecturas. Su aparente perfección no es más que un salto al vacío de sus creadores: brillante, virtuoso, genial, pero también aparatoso, pretencioso y denso, con perlas como su capítulo cinco: ‘Aterradora simetría’.

Parece ser que se tuvo vía libre de inventiva hasta lo impensable, pero quién vigilaba el límite de la capacidad del propio arte de la historieta gráfica para almacenar potablemente tal creación. ¿Quíen vigila a los vigilantes?

Quis custodiet ipsos custodes

– Sátira, Juvenal, VI, 347

9/10

 

Entradas anteriores:

Watchmen (Parte 1)

Watchmen (Parte 2)

Anuncios

Una respuesta to “Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons, 1986) (3/3)”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons, 1986) (2/3) « THEBADJUICE - 9 febrero, 2011

    […] Watchmen (Parte 3) […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: